SUBSCRIPCION A NOTICIAS
Links

Secretos de Sissi
por Sissi Fleitas
ENTREGA No.107 (Mayo 31, 2010). Hace aproximadamente una semana me disponía a almorzar cuando abrí el refri y un hermoso tomate llamo mi atención, entonces decidí prepararme una ensalada de tomate como siempre sal, pimienta un poco de buen aceite de oliva. El tomate prácticamente no tenia sabor propio. Fue entonces que comencé esta búsqueda sobre los alimentos orgánicos. ¿Qué hay de cierto? Sigue leyendo.
Si sacamos cuentas, la gran mayoría de nuestros padres y abuelos nunca conocieron comida que no fuera orgánica. Aunque según mi búsqueda, las opiniones sobre el tema son más que encontradas. Algún beneficio tiene que haber cuando degustamos un tomate o cualquier otro vegetal que haya sido cultivado sin pesticidas y regado con agua natural no tratada, o sea sin dañar la tierra y, por consecuencia el organismo de nosotros, sus consumidores.
Existen estudios de numerosas universidades del planeta que comprueban por ejemplo, que los tomates orgánicos podrían ser más saludables porque contienen más flavonoides, que son, entre otras cosas, excelentes preventores de enfermedades cardiovasculares. Hay otros que afirman que las frutas y vegetales orgánicos tienen niveles muy elevados de los imprescindibles antioxidantes, los cuales sirven para prevenir el envejecimiento. Lo cierto es que a la hora de hablar de nutrición y seguridad, nadie ha podido comprobar que haya diferencias significativas entre un alimento orgánico y uno que no lo es.
¿Serán puro marketing? De todo hay en la viña del Señor. Desde hace unos años, en muchísimos países existen organizaciones que han establecido un "sistema de certificación de los alimentos orgánicos" con el fin de avalar si los alimentos son verdaderamente orgánicos. Aún así, a la hora de comprarlos aunque tengan el sellito, sólo nos queda encomendarnos y confiar en que no estamos comprando una mentira.
A pesar de que los precios se han abaratado en los últimos anos debido al aumento en la demanda de alimentos orgánicos, es natural que sean más caros ya que sus costos de producción también lo son. Cuando pagamos un poquito más en el súper y elegimos alimentos orgánicos de origen animal (como la carne de res, cerdo, pescado, pollo, leche, huevo, quesos, o cualquiera de sus derivados), estamos eligiendo productos de animales que han sido alimentados naturalmente, sin hormonas, o cualquier otro producto químico, y criados de la forma mas natural y libre posible, y, sin darnos cuenta, también estamos protegiendo las condiciones vitales y el comportamiento innato de los animales, que son seres tan vivos como nosotros.
Y después de leer y leer sobre los alimentos orgánicos , mi conclusión para esta edición de mis "Secretos" es, que con alimentos orgánicos o no, debemos mantener una dieta bien equilibrada, rica en vegetales y sin dejar pasar por alto al pescado, este es siempre orgánico, claro está si no fue capturado en el Golfo de México después del derrame de petroleo. Y a pesar de que en realidad no hay nada sólido que compruebe que son nutricionalmente superiores, me consta que si tienen una gran diferencia en sabor y hasta en color. Pienso que la ganancia de consumirlos además de regresar a los sabores originales de las comidas, que con tanto químico, salsas, y condimentos preelaborados casi se nos olvida, es preservar el medio ambiente.
Hasta la próxima y recuerda que ,
"la belleza viene de adentro hacia afuera".
Con mucho cariño, SISSI
Las opiniones expresadas en este artículo no han sido evaluadas por la FDA. Bajo ninguna circunstancia, este artículo o los productos mencionados en él, diagnostican, tratan, curan o previenen enfermedades.